Creo que cuando hablamos de un voluntariado nos imaginamos poder plantar árboles, cuidar niños o algo por el estilo, pero lo interesante de tomar uno con AIESEC es que por 6 semanas puedes trascender profesionalmente en tu manera de ver el mundo, gestionar proyectos y aprender a como trabajar a través de experiencias.

Yo estudio diseño gráfico y quería enriquecer mi conocimiento en la carrera, por lo que decidí tomar ese proyecto enfocado en la ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos) en El Salvador en una ONG llamada “Corazones Solidarios” que se dedica a promover y desarrollar actividades y programas que permitan llevar ayuda a las personas necesitadas del país.

La oportunidad que me permitieron de aportar en la organización fue en marketing digital/ comunicación visual en donde aporte principalmente a cambiar la imagen de su sitio web, crear una propuesta de iconografía de la marca para utilizarla en sus redes sociales y en tomar fotografías de las diferentes actividades que realizaban; además de cuando tuviera un poco de tiempo libre ser auxiliar para ayudar en algunas actividades extras.

Durante 6 semanas estás personas me dieron un lugar acogedor, siempre con una sonrisa y un espacio de crecimiento que nunca olvidaré. Claro que había cosas difíciles que se me cruzaron en el camino, pero sabía que eran parte de mi aprendizaje y de aprender a superar esos retos que estoy feliz de haberlos superado.

Aunque de las cosas que más recuerdo hoy en día es en aprender a confiar y mostrar tu trabajo, a veces uno como estudiante promedio que está aprendiendo todos los días cosas nuevas se cuestiona así mismo si las cosas las está haciendo bien o si podría ser mejor y cuando hablamos de universidad las cosas son un poco más flexibles, pero al momento de salir al mundo te das cuenta que te falta mucho por trabajar en esa confianza contigo mismo y tener la fe que estás haciendo las cosas bien.

Me ayudo a quebrar esos estereotipos de que “soy muy joven” para hacer tal cosa y de esa manera liderarme a mí misma para dar lo mejor de mí y lograr metas que me había planteado. Y no solo gane esa seguridad profesional conmigo y lo que hago, sino que me lleve muchas amistades, muchos lugares hermosos, muchos reencuentros conmigo misma y sobretodo romper paradigmas culturales a un hermoso país del que le debo tanto: El Salvador.

Si tuviera que dejar un consejo sería que: todos los jóvenes deberían de vivir un voluntariado con AIESEC mientras están en la universidad, porque te ayuda a reconstruirte personal y profesionalmente con lo que quieres hacer en la vida; y después de ello nada te detendrá.

Por: Berta Jiménez
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